Según el Instituto Nacional del Cáncer, el cérvico-uterino (CCU) es el segundo más diagnosticado entre las mujeres, con una incidencia de 17 casos cada 100.000. Se detectan alrededor de 4000 casos nuevos por año, y suman 1800 las muertes por esta enfermedad. Se lo puede detectar con papanicolaou.
Un Papanicolaou (PAP) oportuno y el seguimiento y tratamiento adecuado del cáncer cérvico-uterino (CCU) puede evitarlo, lo cual es un tema de preocupación en la mayoría de los países en desarrollo y en Argentina, según el Instituto Nacional del Cáncer.
La detección temprana es condición sine qua non para la prevención y el tratamiento. Los que afectan el aparato digestivo o reproductor en las mujeres, son mortales cuando se toman ya avanzados.
Marina Antelo, del hospital de Gastroenterología Dr. Carlos B. Udaondo, confiesa que "lo que aprendí, que no veíamos ni sabíamos, es que el cáncer es una enfermedad prevenible y tratable. Y también es cierto que cuando no se la puede prevenir o tratar, es paliable, o sea, puede tener una muerte digna, sin dolor y acompañado".
Señala que "es una enfermedad muy compleja, que tiene muchos planos biológicos que se cruzan según cada paciente, como molecular, clínico, psicológico, socioeconómico".
En una entrevista publicada por el Instituto Nacional del Cáncer, la joven médica advierte: "Nosotros estamos en un hospital público, donde más del 50 % de los pacientes no tienen cobertura social, por lo que intervienen otro montón de variables, como no tener dinero para venir a hacer los tratamientos. Tenemos que juntarnos entre todos para pensar mejor cómo hacer cada tratamiento según el paciente, lo más individualizado posible".
Pone como ejemplo el cáncer que afecta a la parte baja de los intestinos, al que adjudica la segunda causa de muerte por esa enfermedad en el mundo.
Afirma que lo que debe hacerse es que "los mayores de 50 años consulten a su médico y se vea qué método usar para prevenir. Y la otra cuestión muy importante es que "si uno tiene esa edad y hay antecedentes familiares de primero y segundo grado, tanto de cáncer como de pólipos, es imperioso consultar, poner su historia familiar en una grilla y determinar, según su riesgo, qué estudios hacer y cada cuánto".
La mayoría de los países que hacen estudios de materia fecal cuentan con equipamiento que en Argentina no está disponible a modo gratuito. "En el hospital municipal no disponemos de los elementos", sostiene.
En el país se empiezan a adoptar estas medidas preventivas con test de virus del papiloma humano en toda la provincia de Jujuy a mujeres a partir de los 30 años. Y se espera que esta tecnología se extienda a todo el país en los próximos años. La frecuencia recomendada es de una prueba de VPH cada tres años, en caso de resultado negativo.
La toma de la muestra es similar a la del Pap: la mujer se recuesta en una camilla, y un profesional de la salud extrae con el cepillo una muestra de células del cuello del útero. Esa muestra se coloca en el tubo, y es enviada al laboratorio de VPH donde es analizada por un procesador automático que establece la presencia o ausencia de ADN de 13 tipos de VPH de alto riesgo oncogénico.
En Jujuy se realizará una toma doble. Previamente a la toma de la muestra para la prueba de VPH, el profesional realizará un extendido citológico para Papanicolaou mediante la toma de muestra endocervical. El Pap será leído en el laboratorio de citología sólo en el caso que la prueba de VPH resulte positiva.
Cérvix
Forma parte del sistema reproductor de la mujer. Está ubicado en la pelvis, es la parte inferior, estrecha del útero (matriz). Conecta el útero con la vagina. Durante la menstruación, la sangre corre desde el útero por el cérvix hacia la vagina, y de allí hacia al exterior del cuerpo.
Produce mucosidad. Durante la relación sexual, la mucosidad ayuda a los espermatozoides a moverse desde la vagina por el cérvix hacia el interior del útero. En el embarazo, se encuentra fuertemente cerrado para ayudar a mantener al bebé dentro del útero. En el parto se abre para permitir el paso del bebé por la vagina.
Los tumores en el cérvix pueden ser benignos o malignos. Los primeros no son cancerosos. No son tan dañinos como los tumores malignos (cancerosos).
Los pólipos, quistes o verrugas genitales son tumores benignos que rara vez son una amenaza para la vida.
En cambio, del cáncer cervical sí es un tumor maligno y algunas veces puede poner la vida en peligro e invadir tejidos y órganos cercanos.
La mujer que tiene ciertos factores de riesgo puede tener más posibilidades que otras de cáncer cérvico-uterino. La infección con el virus del papiloma humano (HPV) es la causa principal del cáncer cervical.
El 82% de las muertes ocurre en mujeres mayores de 40 años y la tasa de mortalidad por CCU en el país es de 7,1 cada 100.000 mujeres. Es mucho más elevada que la de países como Australia, Finlandia y Nueva Zelanda (con tasas de 1,7; 1,8 y 2 muertes cada 100.000 mujeres), según el Instituto Nacional del Cáncer
Mientras que otros países de la región, como República Dominicana y Guatemala tienen cifras de mortalidad que duplican las de Argentina (con 17,3 y 17,2 muertes cada 100.000 mujeres respectivamente).
En el país se presenta una gran diferencia en la tasa de mortalidad entre diferentes provincias. La ciudad de Buenos Aires y La Pampa están entre las que tienen un índice más bajo (3,7 y 5 respectivamente), mientras que Salta y Formosa son los lugares en donde se da una mayor mortalidad (15,8 y 15,6 respectivamente).
El 100 por ciento de los CCU es producido por VPH de alto riesgo oncogénico. Este es un virus de gran circulación entre la población. Se estima que más del 80% de hombres y mujeres estarán afectados por el virus en algún momento de sus vidas. Pero su presencia no implica tener cáncer.
En la mayoría de los casos, sobre todo en las mujeres más jóvenes, las infecciones por VPH de alto riesgo oncogénico son transitorias, y remiten solas sin producir ninguna displasia (alteración en las células cervicales).
Se estima que sólo el 5% de las mujeres infectadas con alguno de estos tipos de VPH contraen infecciones persistentes, las cuales pueden generar las lesiones de alto grado y carcinomas.
Algunos de los factores de riesgo de cáncer cérvico-uterino
* Infección de HPV: son un grupo de virus que pueden infectar el cérvix. Esta no se cura y puede causar cáncer de cérvix en algunas mujeres. El HPV es la causa de casi todos los cánceres cervicales. Las infecciones por HPV son muy comunes. Estos virus se pasan de una persona a otra por contacto sexual. La mayoría de los adultos han sido infectados con HPV en algún momento de su vida, aunque la mayoría de las infecciones desaparecen por sí solas.
* Irregularidad en hacerse pruebas de Papanicolaou (PAP). El cáncer cervical es más común entre las mujeres que no realizan pruebas regulares de Papanicolaou. El PAP ayuda a que los médicos encuentren células alteradas. Al eliminar estas células anormales se evita generalmente el cáncer cervical.
* Tabaquismo: En las mujeres infectadas con HPV, el fumar aumenta levemente el riesgo de padecer cáncer de cérvix.
* Sistema inmunitario debilitado (el sistema natural de defensa del cuerpo): La infección con VIH (el virus que causa el sida) o el tomar medicamentos que inhiben el sistema inmunitario aumentan el riesgo de padecer cáncer cervical.
* Uso de píldoras anticonceptivas durante mucho tiempo: Su uso durante 5 o más años puede elevar ligeramente el riesgo de cáncer cervical en mujeres con infección de HPV. Sin embargo, el riesgo disminuye rápidamente cuando la mujer deja de usarlas.
* Tener muchos hijos: Los estudios sugieren que tener 5 ó más hijos puede elevar ligeramente el riesgo de padecer cáncer cervical en mujeres con infección por HPV.
El cáncer cérvico-uterino se puede prevenir
Hasta el momento, la prevención del cáncer cérvico-uterino se ha basado en la citología convencional (prueba del PAP).
En los últimos años, la comprobación de la relación causal entre el virus del papiloma humano (VPH) y el cáncer cervical ha permitido el desarrollo de nuevas tecnologías para la prevención del cáncer de cuello de útero, como la vacuna contra el VPH y el Test de VPH (técnica de biología molecular para el tamizaje).
El Programa Nacional recomienda que las mujeres a partir de los 25 años, y especialmente entre 35 y 64 años, se realicen un PAP periódicamente.
Asimismo las mujeres mayores de 64 años que nunca se hayan hecho un PAP también deben hacerlo. Si durante dos años seguidos el PAP dio negativo, se recomienda hacer un PAP cada tres años.

No hay comentarios:
Publicar un comentario