En una nota de opinión publicada en el diario londinense "The Telegraph", la embajadora en el Reino Unido, Alicia Castro, condenó las "actitudes belicistas" e instó a resolver el conflicto de soberanía por las Islas Malvinas a través de "la vía pacífica y diplomática" como convoca Naciones Unidas.
La embajadora en el Reino Unido, Alicia Castro, condenó las "actitudes belicistas" e instó a resolver el conflicto de soberanía por las Islas Malvinas a través de "la vía pacífica y diplomática".
En una nota de opinión que publicó en el diario conservador londinense The Telegraph, titulada en inglés "Warmongering won’t settle this old dispute" (Actitudes belicistas no resolverán esta vieja disputa), la embajadora lamentó encontrarse "frente a una campaña celebratoria de una guerra ocurrida hace treinta años, y a un lenguaje belicista, irrespetuoso y agresivo que obstaculiza el diálogo".
Señaló que "el principio de autodeterminación no se aplica a esta situación especial, porque Gran Bretaña expulsó a las autoridades argentinas y a la población de las islas, implantó su propia población y ha controlado estrictamente la demografía de las islas a través de su política de inmigración".
"Nadie tiene que recordarnos a los argentinos cuán estúpida y cruel fue esa guerra. La junta que de facto gobernó a la Argentina -que torturó y asesinó a miles de argentinos para imponer un modelo económico de ajuste y miseria- pretendió sin éxito utilizar la guerra para mejorar su imagen y mantenerse en el poder", explicó.
Castro consideró además que "al ignorar los reiterados llamados de las Naciones Unidas" y otros organismos al diálogo, "el Reino Unido muestra su desapego a las normas internacionales de resolución de conflictos, uno de los principios fundamentales del derecho internacional".
"Al no proponer ningún medio para resolver esta disputa, Gran Bretaña está adoptando una posición que no es solamente hostil, sino también ilegal", remarcó. Castro también advirtió que "recientemente, la situación de ha deteriorado aún más con la militarización del Atlántico Sur por parte del Reino Unido, su otorgamiento unilateral de licencias de pesca por períodos de 25 años y la exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina".
"El Reino Unido y la República Argentina tienen la oportunidad de dar un ejemplo al mundo resolviendo este conflicto por la vía pacífica y diplomática. Tenemos, por sobre todo, la responsabilidad de no dejar este conflicto sin resolver a las próximas generaciones", puntualizó.
Texto completo del artículo
ACTITUDES BELICISTAS NO RESOLVERÁN ESTA VIEJA DISPUTA
Por Alicia Castro
Después de más de tres años sin Embajador argentino ante el Reino Unido, he llegado a hacerme cargo de nuestra misión. Mi gobierno ve este momento como una oportunidad de reconstruir y profundizar la relación bilateral. Vengo de una larga experiencia sindical, parlamentaria y diplomática que me orienta al dialogo y a las negociaciones positivas. Me encuentro, sin embargo, frente a una campaña celebratoria de una guerra ocurrida hace treinta años, y a un lenguaje belicista, irrespetuoso y agresivo que obstaculiza el dialogo.
El conflicto de soberanía entre Argentina y el Reino Unido ha cumplido 179 anos, desde que Inglaterra –así como antes ocupó Buenos Aires en 1806 y 1807 sin triunfar en su objetivo- invadió y tomó por un acto de fuerza también a las islas Malvinas en 1833. Hasta entonces, las islas habían tenido 32 gobernadores españoles y, luego de nuestra independencia, quedaron bajo administración argentina efectiva. ¿A quién le interesa hoy prolongar este conflicto?
Desde 1965 las Naciones Unidas reconocieron la existencia de un caso colonial especial en las islas Malvinas, que constituye una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, e instaron a las partes a negociar para encontrar una solución pacífica y permanente a la controversia.
El principio de auto-determinación no se aplica a esta situación especial, porque Gran Bretaña expulsó a las autoridades argentinas y a la población de las islas, implantó su propia población y ha controlado estrictamente la demografía de las islas a través de su política de inmigración. Ninguna resolución de las Naciones Unidas relacionada con la “Cuestión de las Islas Malvinas/Falklands” se ha referido nunca a la auto-determinación. Es un caso especial que involucra a un territorio colonial, no una población colonizada. No deseamos quitarles la condición de británicos ni su estilo de vida a los 3000 habitantes de las islas. Estamos reclamando la soberanía sobre un territorio que perteneció a España y luego a Argentina como sucesor legítimo, de acuerdo con el principio de sucesión de los Estados en el derecho internacional.
Entre los años 1965 y 1982 el Reino Unido y Argentina mantuvieron negociaciones en lo referente a la soberanía, que contempló varias opciones, tales como retroarriendo (“leaseback”) y administración conjunta, y acordamos medidas prácticas estableciendo vínculos económicos y de transporte, que permitieron una mejora significativa en la vida de los isleños. Argentina construyó la pista de aterrizaje en las Islas Malvinas, una aerolínea de propiedad estatal proveyó servicios regulares entre las Islas y el territorio continental argentino, otorgó becas a aquellos que deseaban estudiar en el continente y profesores argentinos fueron enviados a las islas para enseñar Castellano; los habitantes de las islas asimismo obtuvieron asistencia médica gratuita en el Hospital Británico en Buenos Aires.
Después de la guerra de 1982, las Naciones Unidas continuaron exhortando a las dos partes a negociar.
Nadie tiene que recordarnos a los argentinos cuan estúpida y cruel fue esa guerra. La junta que de facto gobernó a la Argentina -que torturó y asesinó a miles de argentinos para imponer un modelo económico de ajuste y miseria- pretendió sin éxito utilizar la guerra para mejorar su imagen y mantenerse en el poder.
Al ignorar los reiterados llamados de las Naciones Unidas, la OEA, el Mercosur, la Unasur, la CELAC, las Cumbres Iberoamericanas, America del Sur- Países Árabes y America del Sur -África, el Grupo de los 77 más China, y los Premios Nobel de la Paz, el Reino Unido muestra su desapego a las normas internacionales de resolución de conflictos, uno de los principios fundamentales del derecho internacional. Al no proponer ningún medio para resolver esta disputa, Gran Bretaña está adoptando una posición que no es solamente hostil, sino también ilegal.
Recientemente, la situación de ha deteriorado aún más con la militarización del Atlántico Sur por parte del Reino Unido, su otorgamiento unilateral de licencias de pesca por períodos de 25 años y la exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina.
> Como dice nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner “Malvinas es una causa nacional, una causa regional y global”. Al negarse a negociar con Argentina, el Reino Unido le da la espalda a América Latina en su conjunto. No habrá forma de revitalizar la relación con nuestra región sin resolver la cuestión Malvinas, el anacrónico enclave colonial que subsiste al sur de nuestro continente.
Nuestra región y el mundo apoyan los esfuerzos de Argentina por entablar un diálogo constructivo, que tenga en cuenta y respete los intereses de los isleños y su estilo de vida. Queremos dejar atrás las políticas que caracterizaron al siglo XIX, el orden colonial que permitía el uso de la fuerza, el sometimiento del más débil y la apropiación de recursos ajenos. Proponemos en cambio llevar adelante una política del siglo XXI, construir un orden mundial multipolar que promueva la paz, el respeto, la democracia, la soberanía y el desarrollo sustentable con equidad.
El Reino Unido y la República Argentina tienen la oportunidad de dar un ejemplo al mundo resolviendo este conflicto por la vía pacífica y diplomática. Tenemos, por sobre todo, la responsabilidad de no dejar este conflicto sin resolver a las próximas generaciones.
Alicia Castro
Embajadora Argentina ante el Reino Unido
