“Parecía un sueño, pero muchas veces las cosas se van dando, porque la historia te va marcando etapas”
Cristina Fernández de Kirchner
Cuando hablamos de la “Década Ganada”, hablamos de 10 años ininterrumpidos de derechos conquistados, de crecimiento con inclusión social, y de mayor soberanía.
Aunque hoy a la distancia parezca un dato curioso, hace poco más de un año, éramos uno de los pocos países en el mundo que no tenía soberanía hidrocarburífera, y a partir de esta triste realidad, la presidenta de la nación se embarcó en la fundamental tarea de recuperar para el estado el manejo de nuestros recursos naturales.
Cristina Fernández presentaba este proyecto de ley contando que en el año 2011 nos habíamos convertido en importadores netos de gas y petróleo por primera vez en 17 años, y entre otras variables negativas, el saldo comercial entre 2006 y 2011 se había reducido un 150 por ciento, las reservas de petróleo habían caído un 50 por ciento desde el 2001 al 2011. Estos y otros datos nos mostraban que de proseguir esta política de vaciamiento, de no producción, de no exploración, Argentina terminaría con el nivel de crecimiento, actividad industrial y de empleo de un país inviable, y lo peor, un país inviable por decisiones empresariales y no por falta de recursos.
Estas razones fueron más que suficientes para que se presentara el proyecto de ley, y que el 3 de mayo de 2012 se sancionara por amplia mayoría con 208 votos a favor, 32 en contra y 5 abstenciones, la expropiación del 51 por ciento de las acciones de la petrolera en manos de la española Repsol, y se declaraba de “interés nacional” la recuperación del autoabastecimiento energético, desde la exploración hasta la comercialización de hidrocarburos.
Solo se opusieron el macrismo, y el peronismo anti kirchnerista.
Con este resultado se había sellado la anunciada recuperación del control estatal sobre YPF, unas de las compañías emblemáticas del desarrollo productivo en manos del Estado hasta su privatización, en medio de la ola neoliberal que dominó el país en la década del ’90.
Y ya que recordamos los noventa, vale remarcar que el macrismo fue la única fuerza política que se posicionó fuertemente en contra de la estatización. Catalogaron de “ganzada” la recuperación de los recursos naturales, y se adjudicaron la defensa de la empresa española. Sin vergüenza votaron todos a favor de los intereses extranjeros reivindicando las políticas neoliberales que suponen un Estado ausente del desarrollo económico y de la distribución de la riqueza.
Hoy, a un año de este día histórico, a un año de aquella Plaza de Mayo llena de militantes, y ciudadanos que festejaban una de las medidas más trascendentes del gobierno de Cristina Fernandez, vemos una YPF más sólida que nunca, cerca de los argentinos, vemos los pequeños bonos para inversores minoristas, o la reinversión de utilidades y repartición de dividendos, vemos trabajo, inversión y productividad.
Como dijo Agustín Rossi al cierre de aquel histórico debate:
“A partir de hoy, el petróleo deja de ser un comodity para YPF, el petróleo pasa a ser el insumo básico para el desarrollo económico del país”
Romina Reartes
Militante de “La Nestor Vive”<
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