SUPLEMENTO CULTURA POPULAR
SÁBADO 09 DE NOVIEMBRE DE 2013 02:12
El género del videojuego pasó de disciplina nerd a ser el arte al que el capitalismo le destina los mayores recursos. En ese sentido hay que enmarcar el boom de la temática zombi, que ya empieza a desbordar hacia el cine. Resident Evil, protagonizada por la despampanante Milla Jovovich, lleva cuatro versiones y tiene origen en un videojuego de Capcom de 1996.
Por José Cornejo
Es curioso que Silicon Valley haya elegido una leyenda del imaginario popular haitiano, el primer país latinoamericano en independizarse. En aquella tradición afroamericana, un zombi es aquel que después de muerto, recobra movimientos por obra de un hechicero, quien lo domina a voluntad. Sin respetar derechos de autor, la industria cultural de Occidente lo transformó en un fenómeno originado en virus desconocidos que se contagia por intercambio de saliva o sangre.
Casi siempre los zombis son el enemigo a destruir. Ya en el videojuego de culto Wolfestein 3D (1992), el protagonista debía terminar con los zombis que el nazismo había desarrollado como arma secreta para ganar la Segunda Guerra Mundial. El jefe final es un Hitler zombi.
Una de las hipótesis de porqué la creciente elección de zombis como antihéroes de los videojuegos señala que es políticamente correcto mutilar y detonar zombis que seres vivos. Sobre todo en épocas donde los adolescentes estadounidenses ingresan armados a sus colegios y masacran a toda su división.
Existen pocas excepciones a los videojuegos que promueven el holocausto zombi. Ambos ejemplos son recientes. Uno es el delirante “Plantas versus zombis”, de Popcap, con su exitosa versión en Facebook y para Android (celulares). El guión propugna un abanico de plantas mortíferas que defienden a los vivos de los zombis. Sin embargo, el juego permite cambiar de bando y conducir una contraofensiva zombi contra las plantas. Otra excepción es la serie animada de Comedy Central, Ugly Americans, que tiene su respectivo videojuego. En ella, el protagonista humano comparte departamento con un zombi, quien eligió esa condición persiguiendo el amor no correspondido de una platinada. Una rareza argentina, es el Perón zombi que debe vencer a los gorilas.
Planteado de esta manera, la industria zombi podría considerarse despolitizada, por el absurdo general en que se rige. Sin embargo, existen estudios que proponen que la representación zombi en Haití (la salud deteriorada, la ropa rasgada) es una metáfora de la esclavitud. Y estos videojuegos, al plantear escenarios bélicos, muestran sociedades enfrentadas, reproduciendo de manera involuntaria, simplificada, divertida y bizarra una disputa de poder. Como un ajedrez posmoderno del siglo XXI.

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