jueves, 26 de diciembre de 2013

MILITANCIA "O vamos por todo, o vienen por todo"

AddThis Social Bookmark Button
Salió un nuevo número de la revista Voluntad (Desde la militancia, para la militancia), que además tiene nuevo sitio web. Mirá el editorial.

El fin de la “era neoliberal”como paradigma y como modelo de acumulación en la Argentina, no significó el fin del neoliberalismo en la sociedad, ni como proyecto político, esperando reagruparse en nuevas articulaciones partidarias,ni como amenaza siempre latente en la cultura de bastos sectores sociales. La vigencia del neoliberalismo en el mundo muestra una vitalidad escalofriante, solo poner la mirada en Europa nos ilumina sobre las amenazas que acechan a nuestros países, si las relaciones de fuerza interna llegaran a variar al punto de crear un escenario político proclive a aceptar nuevamente las recetas y paquetes de ajuste que el poder financiero, a través de los organismos internacionales, se empeñan en aplicar en los países europeos con tenacidad e independientemente de los altísimos costos sociales que recaen sobre la mayoría de la población. La crisis internacional no disminuyó el poder de los sectores financieros, este muestra una enorme vitalidad, a esta altura no hay ninguna duda que en Europa, son los “mercados” los que dictan las leyes a los Estados, y determinan la medida y el alcance de las concesiones de los mismos. El poder político ha perdido casi por completo cualquier capacidad de autonomía y margen de maniobra para crear un proyecto propio, por el contrario, se ha fusionado con los intereses del sector financiero hasta tal punto que, en muchos casos, los cargos claves en el Estado son ocupados por miembros reconocidos del sector financiero, independientemente del color político del partido gobernante, sea de izquierda o de derecha. Abiertamente se revela la mimetización del poder político con el poder financiero, que solo tiene como proyecto económico subordinarse a los dictados de los organismos financieros y hacer recaer los costos en las espaldas de los pueblos: las medidas de ajuste estatal con sus recortes en gasto social, en salud, en educación, el despido de empleados públicos, el aumento de los impuestos al consumo, la reducción de salarios, el aumento de la edad jubilatoria y el consecuente aumento del desempleo, de la pobreza, del hambre y de la angustia ensociedades,cuyo aumento en la tasa de suicidios revela que cada vez están más adentradas en el camino de la desesperación.

En la Argentina, solo el kirchnerismo, en sus tres períodos de gobiernos consecutivos, ha demostradola voluntad concreta de ejercer el poder político, de forma autónoma, con un Estado activo interviniendo a favor de un proyecto de país inclusivo, sin subordinarse a los intereses de los grupos económicos ni de las otras corporaciones. Incluso ha optado por enfrentar abiertamente estos intereses cuando se mostraban incompatibles con la línea de acción fijada por la política. El resto de las fuerzas políticas, en mayor o menor medida, encarnan los intereses de los diferentes grupos de poder, económicos o corporativos, que con el kirchnerismo han perdido el control del gobierno, y no cesan en sus intentos de lograr su reemplazo por uno más permeable a sus intereses. Independientemente de la ropa partidaria o el color ideológico con el que se visten y se hacen diferenciar, los partidos de la oposición solo compiten en el terreno electoral posicionándose en puntos distinto del arco ideológico, algunos de izquierda, algunos moderados y otros más a la derecha, con el únicoobjetivo de cubrir un espacio del electorado y captar sus votos. Pero todos comparten una misma plataforma, que revelan en su accionar político concreto o en los momentos en los que tienen que pronunciarse sobre política económica.
En este sentido, solo para dar unos ejemplos emblemáticos, el caso de UNEN con Carrió y Solanas, el Frente Renovador de Sergio Massa y el PRO de Macri son bastante demostrativos. Los primeros han hecho carne los intereses del Grupo Clarín y se han propuesto defenderlos con las denuncias más descabelladas, a costa del más mínimo pudor, de la pérdida de la vergüenza y de sus trayectorias políticas. Sergio Massa, siempre que tuvo oportunidad, no ha vacilado en congraciarse con los grupos de poder, hasta en las listas de diputados de su partido son un verdadero cambalache de reconocidos representantes de los poderes fácticos, desde el devaluacionista compulsivo y ex presidente de la UIA, José de Mendiguren, pasando por el sindicalista Barrionuevo, hasta Mirta Tundis, periodista del Grupo Clarín, lo que muestra hasta qué punto llega la mimetización de este espacio político con los intereses de los grupos económicos. Incluso en un almuerzo en el Hotel Alvear, organizado por elConsejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP), en plena campaña electoral y siendo una de las pocas veces que el candidato habló efectivamente diciendo algo, se esforzó pordecir todo lo que los empresarios han querido escuchar de un dirigente político, y mostro a las claras el carácter neoliberal de su espacio, al revelar algunas propuestas de su plataforma económica, como: la vuelta al sistema de las AFJP, su intención de volver a endeudar al país, de reducir la capacidad de intervención del Estado, de generar confianza a los inversores, de replantear el marco de alianzas internacionales abandonando el esquema integracionista con los países de América del Sur, y de reducir las retenciones a los sectores del “campo”, entre otras declaraciones. Por otro lado, el PRO está encabezado directamente por un miembro emblemático de los sectores empresarios que si no está preso por contrabando es debido a la gracia de la antigua Corte Suprema menemista. Este espacio hasta ha creado una legislación en la CABA, en abierta contradicción con la ley de medios nacional, al solo efecto de intentar preservar los intereses del Grupo Clarín en el distrito.
En este sentido, el resultado electoral ha sido un llamado de alerta. Es verdad que hemos logrado mantener la mayoría en ambas cámaras y que el kirchnerismo se reafirmó como primera fuerza nacional, a considerable distancia de la segunda fuerza. Pero negar leer el resultado electoral, como una pérdida de votos que esta vez han decidido no acompañar al kirchnerismo, sería un suicidio político. El resultado en la Provincia de Buenos Aires es significativo, el kirchnerismo ha perdido en casi todos los distritos, al margen de la composición socioeconómica de los mismos, e incluso en los bastiones históricos del peronismo. Es verdad, Insaurralde era un candidato desconocido, y en poco tiempo de campaña el kirchnerismo le pudo transferir su piso electoral, nada menos que 32 puntos,lo que resultauna capacidad política envidiable por cualquier fuerza.
No sostenemos que el kirchnerismo debe tener la capacidad de respuesta monolítica de sus electores como la tenía el peronismo en tiempos de Perón, donde bastaba que se identificara al candidato del líder para que los votos fueran invariablemente a su delfín. Pero un Gobierno Nacional y Popular como el que encabeza Cristina, en tensión permanente con las corporaciones, no puede darse el lujo de sufrirderrotas electorales en distritos claves y tradicionalmente peronistas. Las campañas electorales suelen servir para cohesionar y reafirmara las fuerzas políticas y para hacer conocer sus propuestas y candidatos, pero su margen de influencia a la hora de definir el voto no creemos que sea muy significativo. Los resultados electorales, más cuando se es gobierno, se definen en el terreno de la acción política en el período que media entre elección y elección. En consecuencia, no podemos dejar de reflexionar sobre cuál tiene que ser la estrategia política orientada a ganar nuevamente el respaldo electoral de aquellos que esta vez, sin ser opositores, decidieron respaldar otras propuestas políticas. Más aún teniendo en cuenta que las fuerzas políticas a las que se orientó el voto son las mismas fuerzas políticas mencionadas más arriba, que se mimetizan con el poder económico y encarnan sus intereses, lo que agrega una luz de alerta adicional al peligro de una posible reorientación de las preferencias electorales hacia espacios que buscan una restauración neoliberal.
No son pocos los desafíos en el futuro. En las elecciones que tendrán lugar en dos años, el kirchnerismo no contará con Cristina como candidata presidencial, ni siquiera por el momento existen candidatos competitivos para la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, dado que Scioli tampoco puede ser reelegido. Con lo cual, al desafío de recuperar el favor electoral perdido y construir nuevas mayorías, se suma el de trasladarlas a candidatos que hasta ahora no son públicamente conocidos. Y que a su vez, esto no signifique la pérdida de la capacidad transformadora del kirchnerismo, cayendo en la tentación de promover candidatos más digeribles para el establishment y electoralmente más viables, pero cediendo en términos ideológicos y del proyecto nacional y popular.
En el aspecto económico, la amenaza de un estrangulamiento externo y su consecuente recesión con inflación estructural producto de la escasez de divisas, de una balanza de pagos deficitaria y una estructura de gastos sobredimensionada, problemática clásica de los países en desarrollo, es un tema aún por resolver. Las medidas adoptadas hasta el momento para evitar un escenario de escasez de divisas son todavía insuficientes, el blanqueo de capitales hasta el momento no permitió la entrada de divisas en una medida siquiera relevante, el control de las importaciones es un gran avance, pero debe ser perfeccionado y puesto en consonancia con una política que promueva el reemplazo de los insumos importados por producción argentina, el nuevo régimen de atesoramiento de divisas fue un progreso, pero resulta insuficiente. El costo político de esa medida, que generó el rechazo de los sectores acostumbrados a ahorrar en moneda extranjera, advierte sobre los que sobrevendrían si se pretendiera reducir la pérdida de divisas que se produce como consecuencia de los argentinos que hacen turismo en el exterior,o del costo económico que significa mantener el mar de autos en las calles nacionales, tanto por el déficit que genera la importación de autopartes para el ensamble como por el combustible que se precisa para hacerlos funcionar. El aumento del consumo de bienes importados, que sobreviene al crecimiento económico, revela patrones de consumo que son insostenibles en el tiempo, que atentan contra el desarrollo y que, de no ser modificados (por el evidente costo político que esto significaría), constituye un factor más que se suma a las presiones, cada vez mayores,para forzar una devaluación de la moneda, con la consiguiente transferencia de ingresos que eso significaría desde los sectores populares hacia los empresarios.
El fallo del la Corte a favor de la constitucionalidad de la ley de medios agrega otro condimento importante al panorama político. Si bien luego de cuatro años, constituye una victoria política clara sobre las corporaciones en general, y sobre el Grupo Clarín en particular, aplicarla para reducir el poder de un pulpo tan enorme como Clarín es, todavía, un desafío. Ellos harán todo lo que esté a su alcance para evitar ceder espacios de poder, tanto por vía judicial en cada paso de aplicación de la ley, como por la vía de la desestabilización del Gobierno, camino por el cual se puede anticipar que también jugarán fuertes sus cartas. Al igual que un boxeador que en el último roundde la pelea se sabe perdedor por puntos, es de esperar que el Grupo Clarín salga a buscar desesperadamente el nocaut como única forma de ganar la pelea, porque al sonar la campana, perderá.En este contexto, es claro que el neoliberalismo y las fuerzas que lo encarnan no están derrotadas. Ellos pueden perder cientos de batallas y aun así volver a la carga con más fuerza que antes, para cobrarse las injurias de aquellos que no se les someten y restaurar el orden a su imagen y semejanza. La historia es rica en estas revanchas clasistas. Desde las masacres de la guerra de policía, librada en las provinciaspor Mitre luego de la caída de Rosas y la definitiva derrota federal en la batalla de Pavón, pasando por los fusilamientos de la autoproclamada Revolución Libertadora, hasta la más brutal revancha clasista: la Dictadura de 1976. Una sola derrota de los sectores populares puede retrasar las luchas 30 años, nunca se está lo suficientemente lejos del fracaso. En este sentido es el desafío de los próximos dos años.
Está el peligro de una restauración neoliberal. El kirchnerismo fue derrotado por fuerzas políticas neoliberales, no por espacios superadores. No debemos caer en la tentación peligrosa decopiar la agenda de los adversarios solo porque a ellos les reditúa, como se ha ensayado con Insaurralde, al hablar de la inseguridad y la baja en la edad de imputabilidad. Eso sería jugar en el terreno de la oposición, no es el discurso ni las propuestas que buscan los que apoyan al kirchnerismo, y mucho menos de los que estamos en él. La consigna de esta revista es: VAMOS O VIENEN POR TODO. Esto significa que la única forma que tiene el kirchnerismo para afrontar los desafíos de los próximos años es reinventarse en su capacidad transformadora, en su potencial de producir cambios que se traduzcan en mejoras concretas de las condiciones de vida de la sociedad en general, y de los sectores populares en particular. En mejorar los vínculos y el trabajo político con las bases tradicionales de apoyo del movimiento nacional y popular, en seguir enfrentando a las corporaciones para restarles poder de fuego. Lo peor sería permanecer en la inmovilidad, congelados, eso, sería igual que claudicar. Por eso: VAMOS POR TODO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario