Tal vez sin darnos cuenta, con la presencia de cada militante, con la de cada familia, mientras festejábamos la primera empezamos a construir otra Década Ganada. Cuando el pueblo está en la plaza se caen las ficciones mediáticas, desaparecen las operaciones ridículas y florece la verdad.
Un pueblo, con una conductora, con una masa militante cada vez más grande, unida y organizada garantizan ese “empoderamiento” que ayer Cristina marcó como requisito indispensable para no retroceder y para seguir avanzando.
Los cientos de miles que ayer acompañamos ese día histórico más los millones que lo siguieron en todo el país queremos al menos diez años más de transformaciones, de empoderamiento popular, de construcción de ciudadanía, de ampliación de derechos, de igualdad. Ayer quedó claro que tenemos todo para lograrlo, incluso tenemos muchas más herramientas que las que Néstor tenía hace diez años cuando desde la máxima fragilidad construyó a fuerza de medidas inéditas las bases del enorme movimiento político-social que hoy tenemos.
En 2001 prácticamente nuestra soberanía quedaba circunscrita a los símbolos patrios. No teníamos política monetaria, no podíamos tomar medidas económicas sin estar dictadas por el FMI, no podíamos gestionar nuestra seguridad social, los genocidas eran juzgados en otras latitudes pero no acá, nuestra Aerolínea era vaciada por una empresa española, lo mismo que nuestras reservas de petróleo, nuestra agua, nuestro gas, hasta nuestro espacio radioeléctrico era gestionado por una empresa extranjera.
Sin soberanía no había posibilidad de tomar medidas populares. Porque si el pueblo no es el soberano entonces lo son las corporaciones internacionales y ellas gobiernan para sus intereses que suelen ser contrarios a los del conjunto social donde realizan sus negocios. Esta década importa sin duda alguna una gesta patriótica en primer lugar y lo que es aún más importante es que la reconstrucción de nuestra soberanía se puso al servicio de la justicia social. La Asignación Universal por Hijo y los 5 millones de puestos de trabajo creados son la mayor prueba de conexión entre estos dos conceptos. Soberanía política construyendo justicia social.
Esa justicia social no contempló sólo derechos de corte económicos o laborales, sino que abarcó todo el universo posible de derechos. En este aspecto Argentina lidera a nivel mundial un proceso de ampliación de ciudadanía, de respeto de la diversidad, de integración social como nunca antes se vio. Sin dudas el hecho más importante de esta década fue el Matrimonio Igualitario cuyo impacto excede a los sus beneficiarios directos y se extiende al conjunto de la sociedad, puesto que el mensaje es claro: “ahora sí, todos somos iguales ante la ley”.
Todo lo que falta conquistar se explica por la porción de poder que todavía logra acaparar el mismo sector que derrocó a Perón, los mismos que promovieron el golpe del ´76, esos que pararon el país en 2008 y que buscan desde su posición poder hacer retroceder este proyecto o, como dijo Cristina ayer, apostar a un “fin de ciclo”. Como versa una canción militante, cuando Néstor bajo los cuadros “todo empezó a cambiar”.
Empoderar al pueblo parece ser el eje de esta Nueva Década Ganada aún por transitar y construir simultáneamente, concepto que se conecta con otro mencionado por Cristina el 27 de marzo de 2011: “Institucionalizar este proyecto nacional y popular”. Una idea que ronda continuamente el pensamiento de nuestra presidenta.
¿Cómo lograr sostener lo logrado? ¿Cómo lograr más? ¿Cómo hacer para que este proyecto político exceda el protagonismo de su principal cuadro? La respuesta es el pueblo organizado y sobre todo el retorno de la juventud a la escena principal. Desde el quiebre que significó el NO POSITIVO es impulsado con una inusitada fuerza desde el gobierno nacional. Nuevas cooperativas, nuevas agrupaciones, nuevas universidades, nuevas asociaciones profesionales, todo un conjunto que está dispuesto a organizar lo que más o menos caóticamente permitió llegar hasta acá. La tarea es estructurar esa enorme fuerza para garantizar el poder popular traduciendo en el plexo jurídico estas conquistas.
En esa línea cobra importancia cada esfuerzo militante; el próximo desafío será el “mirar para cuidar” pero es una política que no se detiene con un hecho puntual sino que será el eje de esta nueva década por ganar.
Desde La Néstor VIVE, desde Unidos y Organizados y en cada una de las agrupaciones, y unidades básicas del país se estará construyendo la institucionalización de este proyecto político encabezado por Cristina. Si entre todos lo logramos habremos cambiado para siempre la historia de nuestro país y, tal vez, la de la Patria Grande toda. Leandro Lópina Sec. Gral. de La Néstor VIVE
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